Como ya sabíamos desde la temporada pasada, a partir de este verano se van a poner más restricciones (ojo, no confundir con regulaciones) a la hora de acceder a algunas de las playas más turísticas que forman parte de la marca Menorca.

Estamos hablando claramente del caso que ha aparecido estos últimos días en prensa: reservar plaza para ir a la playa. El principal caso que hasta la fecha se ha confirmado es el autobús que conectara la playa de Macarella con Ciutadella, es decir, aquellos que quieran ir a la playa deberán reservar un ticket (todavía no se ha especificado como) que permitirá acceder a la playa.

Entre las diferentes informaciones que dio el conseller Preto en el pasado pleno del Consell, me resulta curioso el siguiente dato: en caso de que la gente ya haya adquirido su ticket y la meteorología no sea favorable para los bañistas, se les devolverá el importe íntegro a cada uno de los usuarios. Es decir, si por un casual, este verano llueve o sopla el viento más de lo normal, el Consell devolverá el dinero y a la vez pagará al servicio de autobuses, ¿no? Perdonen señores del Consell, pero esto ni es El Corte Inglés, ni se puede gastar el dinero de los contribuyentes de esta forma tan absurda.

Ya lo avisó Podemos hace dos años qué había que poner barreras al campo, y limitar el número de turistas que llegaban a las Baleares. Y los socios en el Govern y Consell han ido tomando nota de unas ideas explosivas y destructivas para nuestra economía: el sector servicios.

Es necesario regular los accesos a las playas, pero no a costa de los que vivimos en la Isla todo el año. Además, me quedo con la duda de que si algún día voy a una playa y me llueve, el Consell me devolverá el importe consumido en gasolina, ¿no?

Esperemos que no tengamos que llegar a pedir ticket para jugar con la arena de las playas, o se nos pida el nivel B2 de catalán para poder bañarse en cualquiera de las paradisiacas playas que tenemos y debemos preservar, pero no de cualquier forma.

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