8M: Libres

8M: Libres
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Quien haga del feminismo un movimiento exclusivo, sectario, exquisito, más rechazo provocará y sus reivindicaciones quedaran caricaturizadas y desdibujadas

Hoy es 8 de Marzo. Día de la mujer. De la de izquierdas y de la de derechas. De la comunista, de la socialista, de la capitalista. De la independentista y de la unionista. De la reina y de la súbdita. De la científica y de la actriz. De la cis y de la trans. De la hetero y de la lesbiana. De la monja y de la atea. De la exhibicionista y de la puritana. De la abortista y de la provida. De la negra, de la blanca, de la amarilla. De la rubia, de la morena, de la pelirroja. De la alta y de la baja. De la fea, de la guapa, de la del montón. De la de campo y de la de ciudad. De la jefa y de la empleada. De la rica y de la pobre. De la simpática, de la empática, de la generosa. De la antipática, de la indiferente, de la egoísta. De la honrada y de la corrupta. De la hija, de la madre, de la abuela, de la hermana, de la amiga. De las que sufren malos tratos; de las que denuncian y de las que no lo hacen. De las sanas y de las enfermas. De las víctimas y de las asesinas. De las buenas y de las malas. De todas.

Es el día de las mujeres libres, pero también de las que no lo son. Es el día de reivindicar que la mujer participe de igual manera de la vida pública que el hombre, que se despoje de todo estereotipo heredado durante generaciones que la convertían en un complemento, que restringían sus perspectivas de futuro y que en determinados ámbitos sociales, perduran.

Unos estereotipos que también marcaban al hombre y que lo empujaban a comportarse de una determinada manera, donde cualquier aspecto personal que se desviara de lo socialmente establecido para su sexo era motivo suficiente para dudar, por ejemplo, de su masculinidad. Por eso es importante que los hombres no seamos ajenos a este movimiento, porque el 8-M es un símbolo de liberación también para nuestro género.

Y para avanzar en igualdad es necesario que todos pongamos de nuestra parte, que aportemos nuestro punto de vista. Nadie, sea de un género u otro, de una clase social determindada, o tenga una ideología concreta, que se diga defensor de los derechos de la mujer puede quedarse fuera de esa defensa porque discrepe en algunos temas. El debate es sano: al final la vida es ponerse de acuerdo con quien no piensa, no es como tú. Si no no se avanza. Y quien se quiera apropiar de ello estará haciendo un flaco favor al moviemiento feminista: cuanto más exclusivo sea, más rechazo provocará y sus reivindicaciones quedarán caricaturizadas y desdibujadas. Por tanto es muy necesario incluir y respetar a todo aquel que quiera aportar; buscar el denomindor común, que no es otro que la búsqueda de la igualdad de hombres y mujeres en derechos y obligaciones, y huir de una crispación a la que sacarle rédito. Todos saldremos ganando.
A veces no apreciamos lo que tenemos, pero cabe decir que en España se ha avanzado mucho en igualdad: somos el octavo país más igualitario, tenemos un 34% de mujeres directivas, la presencia de la mujer en política es abrumadora… No obstante, sigue constante una lacra social como es la violencia machista que, aunque algunos quieran negar, existe y a donde estamos obligados a dirigir todos nuestros esfuerzos como sociedad para erradicarla.

Termino con una frase de Clara Campoamor, diputada liberal de la II República, ejemplo de feminismo, impulsora entre otras cosas del voto femenino: “La libertad se aprende ejerciéndola”. Que toda mujer sea lo que quiera ser y que lo haga con total libertad, sin zancadillas.

Feliz Día de la Mujer.