Innovar para no desaparecer

Durante los últimos años el mundo nos ha inundado con noticias sobre los avances tecnológicos y las llamadas “Smart Cities”, esas ciudades dotadas de mecanismos basados en tecnologías enfocadas a mejorar la gestión de los diferentes servicios de calidad de vida de sus habitantes.

Entre estos servicios, encontramos mencionados la movilidad sostenible, la eficiencia energética o las aplicaciones de los “smartphones”, para localizar desde una parada de bus hasta pedir comida a domicilio. Pero ésta es una realidad que no se encuentra en todas las ciudades, y menos en todos los municipios.

Las ciudades llegan a estar masificadas i la aplicación de la tecnología i la innovación ofrecen una mejor calidad de vida para sus habitantes. Entre los grandes retos que tiene las “Smart Cities” encontramos la eficiencia energética, para contribuir a la reducción de las emisiones de CO2 y apostando por las energías renovables; la movilidad, utilizando medios de transporte colectivos para reducir también las emisiones de gases que afectan a la calidad del aire; o los residuos, con la intención de apostar por una gestión y optimización del reciclaje para mantener unas ciudades del futuro limpias y saludables.

Pero, ¿puede llegar esta gestión tecnológica a los municipios pequeños y rurales? ¿Llegaremos algún día a conocer los “Smart” pueblos?

La realidad es la siguiente: Internet y su buena conectividad hace que los pueblos sean más competitivos dentro de un mundo cada vez más globalizado y conectado, y hace que se evite la pérdida de población.

La conectividad e Internet son presente y futuro, y por tanto, las ciudades grandes y con más población seguirán creciendo, ya que se llevaran a cabo fuertes inversiones en infraestructuras y en el desarrollo de nuevas tecnologías urbanas y sobre aplicaciones.

Pero es muy necesario que esa revolución tecnológica llegue también a los pueblos y al mundo rural, que necesitan también innovación y tecnología tanto en los sectores de producción como una conectividad potente en los núcleos urbanos, e inversiones modernas en materia de urbanismo para crear pueblos eficientes y conectados con el mundo. Cosas así supondrían

ilusión para que las iniciativas de emprendimiento del mundo rural no tuvieran que abandonar los pueblos de origen por problemas de conectividad o de comunicación.

Sin duda, una potente inversión en infraestructuras y comunicación evitaría el éxodo de población por motivos de conectividad o de emprendimiento, sino que, a la vez, también atraería a nuevos pobladores. El medio rural tiene que tomar ejemplo de las ciudades inteligentes y acercarse a crear pueblos inteligentes y también, de futuro.