José Caro: ¿Hasta donde llega la libertad de expresión?

José Caro: ¿Hasta donde llega la libertad de expresión?

En los últimos días se ha difundido un gran debate sobre todo, entre los más jóvenes, de la libertad de expresión y sus límites. Nos encontramos en un mundo globalmente comunicado, las informaciones las recibimos de forma inmediata, el uso de las redes sociales y portales como Facebook, Twitter y/o instagram entre los más comunes, no sólo nos dan el acceso directo a la información acto seguido de que ocurra sino también a difundir, opinar y/o comentar tales informaciones, pero nos hemos formulado la pregunta de la verdad de los hechos y de aquello que nos llega, comprobamos la veracidad de todo lo que se publica, es difícil demostrar tales afirmaciones cuando el pilar fundamental es defender nuestra democracia y a veces caemos en la tentación de aprovechar oportunismos de ganar publicidad y propaganda en un mundo tan competitivo como en el que nos encontramos.

Hay varios aspectos a tener en cuenta, debemos hablar por un lado de la libertad de expresión y por otro lado de la provocación deliberada; de ahí una fina línea sobre el empleo del derecho, hasta donde llega la libertad de expresión, es difícil medir tal resultado de una forma objetiva ya que tales acciones pueden ofender y/o dañar a los afectados. Varios ejemplos al respecto: colocar una bandera de España ante un grupo de independentistas, aquellos tópicos machistas en contra de la igualdad social, y/o insultar a alguien abiertamente…La diferencia está clara, la libertad es expresar y no provocar y por ello, es importante, ver la intención de quien ejecuta tal derecho y evitar aquellas ideologías tan extremistas que se posicionan tanto hacia un lado como de otro. Si el resultado es ser perseguido, criticado y dañado entre otros, es donde la legislación debe proteger al ciudadano.

A pesar de que cada país tiene sus peculiaridades a la libertad y sus características debido a su cultura, costumbres y sus diferentes ámbitos sociales educativos y familiares, todos buscan la estabilidad política y la democracia social. La libertad de expresión es un derecho humano de todos, pero termina cuando se molesta y/o perjudica al afectado. Y es por ello, que debemos dejar actuar al cuerpo judicial del Estado, sin demagogia y opiniones deliberas, ya que tenemos la tendencia en las diferentes redes de dar nuestra opinión sin ser jueces, policías y profesores entre otros, de toda aquella información que nos llega y sin cerciorarnos de la autenticidad de los hechos. El sistema judicial es el único capaz de garantizar la estabilidad y a su vez la seguridad en una sociedad democrática como en la que vivimos.

Close Menu