Selectividad nacional: Una necesidad

“Dependiendo del lugar donde hayamos nacido, tendremos más o menos facilidades burocráticas para cumplir nuestros deseeos académicos.”

En estas primeras y calurosas semanas de junio, miles de jóvenes españoles recién salidos del horno del Bachillerato, se enfrentan a la Selectividad, ese conjunto de exámenes tan temido y ansiado a la vez, que califica el rendimiento académico de sus últimos años en el Instituto. Esta prueba es pieza fundamental para el acceso a la Universidad; es más, se convierte en el principal factor diferenciador entre competidores que optan a una misma plaza en unos estudios superiores determinados. Mentiría si dijera que existe igualdad a la hora de acceder a un mismo grado: no existe tal igualdad, y en este artículo me dispongo a exponer los hechos diferenciales que provocan esas desigualdades y los motivos por los que la Selectividad debería de homogeneizarse en todo el territorio nacional. Lo haré mediante un ejemplo muy clarificador: dos jóvenes españoles, uno del País Vasco y otro de la Región de Murcia, que quieren optar a una plaza para cursar estudios superiores del Grado en Medicina.

Para empezar, dependiendo de la Comunidad Autónoma en la que se realiza la Selectividad, las fechas de examen serán unas u otras: en este caso, el alumno vasco tiene previstos esos exámenes del 5 al 7 de junio. El murciano, en cambio, dispondrá de una semana más para estudiarse las materias a examinar, pues su selectividad empieza el 11 y termina el 13 del mismo mes. Primera diferencia: el tiempo de preparación no es igual en los diferentes territorios. Ésto, además, se agrava en el hipotético caso de que alguno de ellos suspenda o no saque la nota requerida; entonces tendrá que presentarse a la convocatoria extraordinaria. Aquí descubrimos que, mientras el vasco sólo va a disponer de un mes para las recuperaciones (previstas del 3 al 5 de julio), el murciano dispondrá de 3 meses, el triple de tiempo (del 11 al 13 de septiembre).

Otra de las diferencias fundamentales entre los 17 sistemas autonómicos de Selectividad que tenemos en la actualidad es la presencia, en algunos de ellos, del examen de lengua cooficial del territorio que la posee. En nuestro ejemplo, el vasco debería de dedicarle un tiempo extra a estudiarse los contenidos de la asignatura de Euskera; el murciano, en cambio, no tiene que hacer ese examen, por tanto, podrá dedicar más tiempo a asignaturas como Biología o Química que sí tienen un peso específico ponderativo importante a la hora de acceder a estudios sanitarios, como es el caso de la Medicina. Segunda diferencia: el número de asignaturas de las que examinarse.

La tercera: la disparidad en la dificultad de contenidos entre las diferentes comunidades autónomas. Es verdad que el Ministerio de Educación marca unos contenidos curriculares comunes de obligada exposición por parte del profesorado y de obligada asimilación por los alumnos durante el curso, pero a la hora de elaborar los enunciados de los exámenes, existe una comisión universitaria autónoma que, autónomamente decice qué se va a preguntar en sus respectivas asignaturas, de las que son expertos. Ésto crea una dicotomía libertad-igualdad: cada autonomía es libre de aumentar o disminuir la dificultad de los examenes, con la contrapartida de que puede predisponer a que el examen de Física del vasco pueda ser más dificil que el del murciano y, consecuentemente, aumentar las posibilidades de que el primero vaya a obtener una menor calificación que el segundo.

He enumerado los escollos principales, pero podría añadir muchos más: los diferentes criterios de evaluación dependiendo del profesor que corrige el examen, la diferente ponderación de mismas materias específicas dependiendo de la universidad a la que se envía el certificado académico, las consecuencias que acarrea a un residente en Madrid que la mayoría de preuniversitarios elijan esta región para cursar sus estudios, teniendo en cuenta las diferencias expuestas para acceder a ellas dependiendo del lugar de procedencia… Uno entendería todas estas diferencias en un marco en el que el vasco sólo optara a una plaza en las universidades vascas, el murciano a las universidades murcianas… pero no es (ni debe) ser así: cualquier español tiene acceso a cualquier plaza en cualquier carrera de cualquier universidad de España, y el sistema actual de acceso a la Universidad no refleja esa igualdad de oportunidades que se debería de dar. Podemos afirmar que, dependiendo del lugar donde hayamos nacido, tendremos más o menos facilidades burocráticas para cumplir nuestros deseeos académicos.

El sistema de evaluación que, a mi juicio, se debería implantar es uno similar al examen MIR que, para quien no lo conozca, es el examen al que se enfrentan (nos enfrentamos) los estudiantes de Medicina cuando terminamos nuestros estudios en la universidad, y que nos permiten escojer la especialidad médica que queremos dependiendo de la nota alcanzada. Y la idiosincrasia de esta prueba no tiene nada que ver con la de la heterogénica Selectividad: los plazos, la dificultad, el contenido, la duración del examen… todo ello es idéntico para cualquiera que opta a una plaza de médico interno-residente en cualquier hospital público español, independientemente de si su universidad de origen está en Lleida o Cádiz, de si es pública o si es privada.

En definitiva, una Selectividad única es lo lo más justo para disfrutar de una igualdad real en el acceso a la Universidad. Ahora mismo, como se vé por lo anteriormente expuesto, eso no se da. Espero y deseo que, cuando eche a andar la nueva legislatura, el próximo Ministro de Educación recoja esta propuesta realizada por el Partido Popular (a la que se ha sumado Ciudadanos) y que se materialize cuanto antes. Porque el futuro académico de nuestros jóvenes no puede esperar.

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